El paraíso amurallado de Jean Nouvel en Barcelona
- Se abre al público este fin de semana el Parque Central de Poblenou
- Donde antes había un entramado de talleres metalúrgicos y viviendas ahora crecen árboles
- Los vecinos del barrio lo han bautizado como 'la cárcel' por la muralla que lo circunda
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vida urbana, barcelona vida urbana, barcelona, leonardo faccio, arquitectura, jean nouvel Por LEONARDO FACCIO (SOITU.ES)
Actualizado 04-04-2008 20:03 CET

Leonardo Faccio
Vista aérea del parque desde la calle Bac de Roda.
Sin embargo, la arquitectura de Nouvel siempre destacó por su la claridad y transparencia, una muestra es el acristalado Instituto del Mundo Árabe, que construyó en París. El Parque del Poblenou es su segunda obra en Barcelona. La primera es la torre Agbar, que está ubicada en el mismo barrio, y con su aspecto fálico, circular y de punta redondeada, ya es un símbolo barcelonés. Los vecinos la bautizaron como «el consolador» o «el supositorio». El edificio provocó simpatía y ahora se espera que suceda lo mismo con su última creación.
Además
Donde antes había un entramado de talleres metalúrgicos y viviendas ahora crecen árboles. Poblenou siempre fue una zona industrial. Aunque de aquel pasado muchas naves fueron convertidas en lujosos lofts o en estudios de fotografía y diseño. Dentro del parque se conserva un edificio donde funcionó la empresa Oliva Artés, que albergará la nueva sede del Colegio de Arquitectos de Cataluña, y una chimenea, cuya forma Nouvel evoca con altísimas esculturas hechas de caño y alambre tejido.

Leonardo Faccio
A los vecinos no les ha hecho mucha gracia el muro que rodea el parque.
Para Nouvel su creación es «un jardín de silencios y sombras, con marcados tintes oníricos y pozos de cielo». Los resultados, ya se verán: a los árboles aún les falta espesor para proyectar sombra y a las buganvillas les llevará tiempo cubrir el muro perimetral, que de momento provoca la crítica del vecindario: «Parece una cárcel», repite la gente.
Pero los arquitectos suelen ser unos adelantados a su época. Antoni Gaudí murió en 1926 y su obra comenzó a ser mundialmente valorada 25 años después. Ahora su arquitectura es símbolo indiscutible de Barcelona y el respeto hacia la naturaleza que demuestra su estilo modernista sincroniza con la tendencia ecologista actual. ¿Si la historia le da la razón a Nouvel como se la dio a Gaudí, qué futuro nos espera?
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